Es como un baúl dentro de ti, donde lo vas echando todo.
Cualquier cosa que te pase la guardas ahí, en vez de sacarla hacia afuera y desahogarte.
Es una especie de caparazón, haces como si no te importase nada, como si no vieses el baúl, lleno de cosas. Pero en realidad lo ves, sabes perfectamente que está ahí, pero haces como si nada.
Es lo más estúpido que se puede hacer, pero al fin y al cabo, ¿qué queda si no?
¿Vaciar el baúl y volverte a tirar a la piscina? Arriesgándote a que esté vacía, de nuevo.
Pero nunca se sabe, por mucho que otras veces haya estado vacía, esta vez puede estar llena, es más, es muy posible.
Pero, ¿cómo saber eso?
Es una decisión difícil.
La piscina ya está llena, solo hace falta... que decidas quitarte la sudadera, y te pongas el bikini.
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