Estamos tan acostumbrados a algunas cosas que apenas las notamos, no les echamos cuenta alguna. Tenemos tan metido en la cabeza que estarán ahí que ya las vemos sólo como una pieza del mobiliario. Y ¿sabéis qué? Es lo peor que se puede hacer. Infravalorar a esa cosa, por muy pequeña que sea. Aun siendo un mínimo detalle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario