Siempre callada, siempre con miedo a escribir blogs, a escribir estados, siempre con temor a lo que pudiese pasar.
Como en una puta burbuja cuyo lema era: "Yo no lo puedo hacer, pero los demás sí" Oh, y qué buenos eran los demás. En fin. Ciega. ¿O cegada?
Pues ya no me da la gana.
Yo también sufro y más de lo que nadie piensa. Los únicos que saben eso son mis padres, mi abuela y mis amigos de verdad... y mi hermano.
En una burbuja igual, no le di importancia a todos esos días, ni la más mínima importancia, no me di la más mínima importancia. Esos días me los pasaba como una gilipollas, callada, amargada, llorando, no tenía ganas de nada. Intentaba animarme con todo, cuando estaba alegre apuntaba lo que me había hecho contentar. Y cuando estaba fatal lo leía, pero era imposible, nada me sacaba del puto agujero. Adelgacé como 5 o 6 kilos. Fue mi último campamento y el peor, por mí culpa, por amargarme, y no disfrutar de lo que debía disfrutar. Los últimos días fueron mejor, pero aun así... a partir de ahí todo salió como el culo.
Mi mejor amiga era mi cama y mi mejor amigo mi cuarto, les contestaba fatal a mis padres y a mi abuela, estaba siempre enfadada con ellos. Y eso sólo porque me querían ayudar, me decían lo que debía hacer y justo lo que yo no quería oír.
Todo eso que yo no quería oír se hizo evidente meses después. ¿Para que sirvió? Para nada. ¿Quién escribía en el blog y se desahogaba? Por qué yo no... y debería haberlo hecho, porque me sentía fatal. Y encima, yo con toda la culpa encima y mis mensajes privados no eran nada privado.
Dejé de lado cosas, ojo, porque quise, y deje de lado muchas personas que quiero. Pero se acabó.
Quiero ser feliz.
Absolutamente toda la razón. Toda.
ResponderEliminar=)
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